Es la noche de un verano que se demora en llegar, es
caprichoso como el mismo tipo que escribe en este papel…
Soy un tipo cualquiera pero con diferente pensamiento, algo gruñón, algo
aburrido, algo payaso y muy jodido! No soy el tipo que tu quisieras, no, no,
NO… tampoco soy el príncipe azul de aquellos cuentos de hadas que fascinabas
cuando de niña aun eras o el galán de tus telenovelas, aunque no negare que
soñé con pretender serlo, fue un sueño dramático, retocado y con un sabor
alocado, quizás no fue más que una simple pesadilla; no obstante no soy el tipo
que cualquiera quisiera… solo TU!
Tendido boca arriba en mi cama, llegando al inicio de una
eterna madrugada me cohíbo dormir sin terminar con esto… Fue una mañana
dominical no diferente a las demás, con el sueño en mi semblante matutino doy
media vuelta e intento despertar, un caluroso amanecer se asoma por el
tragaluz, rayos cristalinos alegran las cortinas de mi ventana y el sol me da
los buenos días de manera esplendorosa, pero aun sigue siendo un domingo
cualquiera. Desayune con prisa y me detuve al sentir la brisa y el canto del
mismo pollo, que por más de dos años, me simpatiza.
Ambas películas corrían simultáneamente, yacían paralelas en
canales opuestos, la primera, tierna, romántica, dulce y encantadora, es como
mi abuelita; la segunda, de acciones y aventura aunque su toque “cool” no
carece de simpatía y es muy parecida a mi madre; mientras que mi hermano sigue
sufriendo las dichas de todo universitario (suerte con esos finales bro!) yo
continuo en la búsqueda de esta… Caminamos con paciencia y elegancia hacia el
paradero, mi hermano me contaba sobre sus ilusiones y audacias en aquel tema,
ineludible en la vida de cada ser vivo e inentendible para cualquiera que lo
experimente, yo lo intercambiaba por desaires y aventuras sin sinfonía de amor
mientras mi soledad carecía de algo que contar; con sonrisas, que más adelante,
se convertirían en miradas hirientes y posturas agresivas, aguardamos el único
y colorido transporte color naranja “covida de mi vida” tienes tanto que
contar, tus asientos y ventanas son un libro eterno que espera abrirse para
compartir las travesías de un escolar ilusionado y en tus pasillos hay mas de
cien años de soledad que podrían ser escritos nuevamente.
Lindo final para una, extraño inicio para la otra y mi madre
doblega mi poder, al invadir el único espacio donde creo erróneamente tener el control, ella
sobrepasa mis barreras y con artillería suficiente derroca mi imperio y
arrebata el control de mis manos; mientras el control de mi vida aun sigue
oscilando y sin encontrar un rumbo definido, el control de mi vejiga es poco
controlable con medio litro de soda y una taza de té, y me levanto para poder
acabar con esto… Mitad de camino recorrido, la conversación intrigante y
relajada (tiempo que no platicábamos así, cholo!), nuestro destino se nos
presentó y con inteligencia aprovechamos la oportunidad que el semáforo nos
quería arrebatar. Mañana dominical, mañana de pichanga y con ciertas ausencias
pero con potencial suficiente demostramos el talento del futbol salesiano
(gracias muchachos, ustedes me alegran los domingos) la magia del balompié duro
un par de horas al igual que nuestras baterías, mas el ánimo y la alegría eran
ilimitadas y recargables cada domingo. ¡Hasta el domingo siguiente! Y así
termina lo que quisiera que fuera interminable, pero el juego comienza en un
par de horas y el tiempo es limitado, rechacé las ofertas de una tarde de
canticos y pasiones con tristeza y remordimiento y acepte a una más relajada,
pero no menos especial por eso, al final regresamos, todos regresamos por donde
vinimos!
Todo está casi listo, mi encuesta está por finalizar y mis
preguntas sin respuesta ya están diseñadas aunque continua en blanco el séptimo
renglón, falta la séptima pregunta, y mis opciones se han acabado, la séptima
pregunta es un vacío y mis ideas ya se secaron, necesito rellenar aquella
séptima línea pero me encuentro nublado, de todos modos encontrare la pregunta
retórica para la respuesta insensata que aguarda dentro de mi… llegamos con
hambre y decisión, mi equipo jugaba para no estar en la B (literalmente)
mientras que, en compañía de mi hermano, tranquilizábamos las necesidades de
nuestros corazones y de nuestras tripas. Pitazo final (damas y caballeros…) y
una cólera irracional que amenaza con no irse fácilmente, escasos minutos de
ilusión controlados cronométricamente y la llamada ganadora con el premio
sorpresa, una visita a casa de mis abuelos, (sé que no es el premio que
esperamos, pero mejor que eso hoy no tendremos, aprovechémoslo!) y así un
domingo más se pierde en el tiempo y en las memorias de una soledad vagabunda
esperando que algún día sea recordado… como yo!
Mire el reloj, es casi media noche y una tercera película
comenzara pero otro personaje lo vera, el tipo que escribe ya no quiere
escribir y esa pregunta solamente se puede decir sin mentir… me levante de mi
cama casi terminada mi encuesta, un bosquejo en la parte posterior, los planes
para un trabajo superior del mañana y con la poca suerte para conseguir un nuevo
amor, mi hermano frente a la computadora agotado por este clásico domingo que
tuvo un desliz de emociones (al final no fue tan clásico) la sed escarmienta su
garganta, los nervios dominan sus pensamientos y la sugestión intenta terminar
con él, la verdad que tuve ganas de mirarlo sarcásticamente, hacer un gesto irónico
y exclamar: toma agua no friegues!, al final no me quede con las ganas pero
quizás con un par de limones y un toque de azúcar logre preparar las respuestas
que ambos necesitaremos para un mañana de novela y para la séptima pregunta que
yace vacía en mi encuesta.
Me despedí de él con una palmada en su plumífera espalda
(jaja), un vaso de limonada y con un choque de manos, para luego desearle
suerte y éxitos para la batalla de mañana… ¿suerte?... saben soy un típico tipo
con suerte! Tu eres mi suerte! Luego llegue a mi cuarto ordene sin estimulo e
involuntariamente la ropa desordenada que obstaculizaba mi nicho del reposo
diario y tome mis apuntes y termine con lo que tuve que haber terminado hace ya
un buen tiempo.
La séptima pregunta estaba formulada, la encuesta
finalizada, la noche finiquitada y un nuevo escrito de madrugada, bajo el calor
de una lámpara color limonada… Hasta que el reloj marco las dos y quince y mi
lapicero, ya desgastado por la noches de insomnio y de frenética escritura, se quedó
sin tinta (te extrañare viejo amigo – gran compañía en efímeros momentos) lo
levante, lo deje reposar unos segundos y recordé la típica frase que se escribe
en los néctares (agítelo bien antes de usar) y complete lo que quizás nunca debí haber
completado de aquella séptima pregunta!... SI!
Para N… por supuesto.
¿Te quiero?
