martes, 17 de abril de 2012

La 7ma Pregunta



Es la noche de un verano que se demora en llegar, es caprichoso como el mismo tipo que escribe en este papel… Soy un tipo cualquiera pero con diferente pensamiento, algo gruñón, algo aburrido, algo payaso y muy jodido! No soy el tipo que tu quisieras, no, no, NO… tampoco soy el príncipe azul de aquellos cuentos de hadas que fascinabas cuando de niña aun eras o el galán de tus telenovelas, aunque no negare que soñé con pretender serlo, fue un sueño dramático, retocado y con un sabor alocado, quizás no fue más que una simple pesadilla; no obstante no soy el tipo que cualquiera quisiera… solo TU!

Tendido boca arriba en mi cama, llegando al inicio de una eterna madrugada me cohíbo dormir sin terminar con esto… Fue una mañana dominical no diferente a las demás, con el sueño en mi semblante matutino doy media vuelta e intento despertar, un caluroso amanecer se asoma por el tragaluz, rayos cristalinos alegran las cortinas de mi ventana y el sol me da los buenos días de manera esplendorosa, pero aun sigue siendo un domingo cualquiera. Desayune con prisa y me detuve al sentir la brisa y el canto del mismo pollo, que por más de dos años, me simpatiza.

Ambas películas corrían simultáneamente, yacían paralelas en canales opuestos, la primera, tierna, romántica, dulce y encantadora, es como mi abuelita; la segunda, de acciones y aventura aunque su toque “cool” no carece de simpatía y es muy parecida a mi madre; mientras que mi hermano sigue sufriendo las dichas de todo universitario (suerte con esos finales bro!) yo continuo en la búsqueda de esta… Caminamos con paciencia y elegancia hacia el paradero, mi hermano me contaba sobre sus ilusiones y audacias en aquel tema, ineludible en la vida de cada ser vivo e inentendible para cualquiera que lo experimente, yo lo intercambiaba por desaires y aventuras sin sinfonía de amor mientras mi soledad carecía de algo que contar; con sonrisas, que más adelante, se convertirían en miradas hirientes y posturas agresivas, aguardamos el único y colorido transporte color naranja “covida de mi vida” tienes tanto que contar, tus asientos y ventanas son un libro eterno que espera abrirse para compartir las travesías de un escolar ilusionado y en tus pasillos hay mas de cien años de soledad que podrían ser escritos nuevamente.

Lindo final para una, extraño inicio para la otra y mi madre doblega mi poder, al invadir el único espacio  donde creo erróneamente tener el control, ella sobrepasa mis barreras y con artillería suficiente derroca mi imperio y arrebata el control de mis manos; mientras el control de mi vida aun sigue oscilando y sin encontrar un rumbo definido, el control de mi vejiga es poco controlable con medio litro de soda y una taza de té, y me levanto para poder acabar con esto… Mitad de camino recorrido, la conversación intrigante y relajada (tiempo que no platicábamos así, cholo!), nuestro destino se nos presentó y con inteligencia aprovechamos la oportunidad que el semáforo nos quería arrebatar. Mañana dominical, mañana de pichanga y con ciertas ausencias pero con potencial suficiente demostramos el talento del futbol salesiano (gracias muchachos, ustedes me alegran los domingos) la magia del balompié duro un par de horas al igual que nuestras baterías, mas el ánimo y la alegría eran ilimitadas y recargables cada domingo. ¡Hasta el domingo siguiente! Y así termina lo que quisiera que fuera interminable, pero el juego comienza en un par de horas y el tiempo es limitado, rechacé las ofertas de una tarde de canticos y pasiones con tristeza y remordimiento y acepte a una más relajada, pero no menos especial por eso, al final regresamos, todos regresamos por donde vinimos!

Todo está casi listo, mi encuesta está por finalizar y mis preguntas sin respuesta ya están diseñadas aunque continua en blanco el séptimo renglón, falta la séptima pregunta, y mis opciones se han acabado, la séptima pregunta es un vacío y mis ideas ya se secaron, necesito rellenar aquella séptima línea pero me encuentro nublado, de todos modos encontrare la pregunta retórica para la respuesta insensata que aguarda dentro de mi… llegamos con hambre y decisión, mi equipo jugaba para no estar en la B (literalmente) mientras que, en compañía de mi hermano, tranquilizábamos las necesidades de nuestros corazones y de nuestras tripas. Pitazo final (damas y caballeros…) y una cólera irracional que amenaza con no irse fácilmente, escasos minutos de ilusión controlados cronométricamente y la llamada ganadora con el premio sorpresa, una visita a casa de mis abuelos, (sé que no es el premio que esperamos, pero mejor que eso hoy no tendremos, aprovechémoslo!) y así un domingo más se pierde en el tiempo y en las memorias de una soledad vagabunda esperando que algún día sea recordado… como yo!

Mire el reloj, es casi media noche y una tercera película comenzara pero otro personaje lo vera, el tipo que escribe ya no quiere escribir y esa pregunta solamente se puede decir sin mentir… me levante de mi cama casi terminada mi encuesta, un bosquejo en la parte posterior, los planes para un trabajo superior del mañana y con la poca suerte para conseguir un nuevo amor, mi hermano frente a la computadora agotado por este clásico domingo que tuvo un desliz de emociones (al final no fue tan clásico) la sed escarmienta su garganta, los nervios dominan sus pensamientos y la sugestión intenta terminar con él, la verdad que tuve ganas de mirarlo sarcásticamente, hacer un gesto irónico y exclamar: toma agua no friegues!, al final no me quede con las ganas pero quizás con un par de limones y un toque de azúcar logre preparar las respuestas que ambos necesitaremos para un mañana de novela y para la séptima pregunta que yace vacía en mi encuesta.

Me despedí de él con una palmada en su plumífera espalda (jaja), un vaso de limonada y con un choque de manos, para luego desearle suerte y éxitos para la batalla de mañana… ¿suerte?... saben soy un típico tipo con suerte! Tu eres mi suerte! Luego llegue a mi cuarto ordene sin estimulo e involuntariamente la ropa desordenada que obstaculizaba mi nicho del reposo diario y tome mis apuntes y termine con lo que tuve que haber terminado hace ya un buen tiempo.  

La séptima pregunta estaba formulada, la encuesta finalizada, la noche finiquitada y un nuevo escrito de madrugada, bajo el calor de una lámpara color limonada… Hasta que el reloj marco las dos y quince y mi lapicero, ya desgastado por la noches de insomnio y de frenética escritura, se quedó sin tinta (te extrañare viejo amigo – gran compañía en efímeros momentos) lo levante, lo deje reposar unos segundos y recordé la típica frase que se escribe en los néctares (agítelo bien antes de usar)  y complete lo que quizás nunca debí haber completado de aquella séptima pregunta!... SI!

Para N… por supuesto.


¿Te quiero?