una sOledad vagabunda...
Fueron años maravillosos y emociones indescriptibles…fueron sentimientos extraordinarios y sueños inolvidables…fueron sonrisas infinitas y lagrimas enamoradas… fueron momentos de mi historia, de nuestra historia, de la historia de una juventud enamorada…enamorada de la vida; pero es una soledad vagabunda que permanece en mis sueños y en mis pensamientos y no se ira de mi lado, hasta que escriba el último aliento.
martes, 17 de abril de 2012
La 7ma Pregunta
jueves, 7 de julio de 2011
Necesidades Unicas!!

Si te vas… solo a ti te necesito!
Necesito de mí, un ser (¿vivo?) descolorido.
Necesito de mí, y en mi memoria sonrió.
Necesito de mí, como un pollito en el nido.
Todas las noches de luna, necesitare de mí y de mi vacío.
Necesito de algo (alguien) que me sirva de abrigo
Necesito de un ritmo nuevo y entretenido
Necesito un (mal) aliento, un beso (de moza) y un suspiro (a la limeña)
Necesito todo, mas no te necesito.
Necesito una emergencia en mi llamada
Necesito una noche tierna y una luna clara
Necesito que este lápiz no escriba otra huevada
Necesito q tu presencia sea enmascarada.
Necesito una canción de la vieja escuela
Necesito una borrachera que no me deje secuela
Necesito un promedio digno de recordar
Necesito estar enfermo, (¿de amor?) pero no de varicela.
Necesito ver (¿leer?) la película del recuerdo
Necesito una cabeza fría y un corazón lerdo
Necesito ser aquella especie ausente en tu huerto
Necesito un estrecho de manos y una amigable sonrisa para estar de acuerdo.
Necesito una mirada que sea sincera
Necesito una vez más, ver (¿contigo?) una luna nueva
Necesito una raspadilla en mi nevera
Necesito aquel beso de primavera.
Necesito una nueva señal para seguir con la misma misión
Necesito un gran aplauso en (¿nuestra?) mi patética actuación
Necesito una frase (estrecha) con un simple significado
Necesito de (¿ti?) una luz en mi imaginación.
Necesito de (¿tu?) un faro que sea mi única guía
Necesito un verso espontaneo que ilumine mi poesía
Necesito un cafecito caliente en una amanecida de invierno
Necesito mil cosas y quizás alguna otra mentira.
Necesito un minuto lleno de fe y esperanza
Necesito la fórmula para descifrar tu varianza
Necesito un jutsu de ilusión y una semilla del ermitaño
Necesito de un presagio que me devuelva la confianza.
Necesito de ti, al escuchar tu voz
Necesito de ti, al pensar en Dios
Necesito de ti, como a mi lenteja con arroz
Todos los lunes de mi vida, necesitare de vos.
Porque cuando estás, ya no te necesito!
viernes, 6 de mayo de 2011
Un dia de aquellos...

Hoy pudo haber sido un día de aquellos…
Amaneció y aun no entendía si la fatiga acumulada era por el desvelo ocasionado por el propósito de volver a mi infancia o por el raro sentimiento que nos convierte en seres realmente estúpidos; sin embargo el despertar me llegó de manera inoportuna cuando el sarcástico reloj que tengo en mi “mesita de noche” dio un cuarto para las seis y la orquesta afónica y estridente reventaba mis tímpanos y acababa con uno de los placeres de la vida (de mi vida).
Sonámbulo y con la extraña sensación de que seguía dormido, mire por la ventana, los destellos solares querían irrumpir en mi habitación y no faltaba el canto de algún pollo para que la mañana se convierta en una ilusa mañana dominical, recuerdo que el intento de levantarme tropezó con mi sombra, quien me acompañó, esta vez, en mis sueños; resurgí de mi tropiezo pidiendo disculpas y reincorporándome para anunciar y hacer pública que la mañana ya se estaba cocinando y que los rayos del sol se habían apoderado de mi sala. Me adentre en el cuarto de al lado y vi cómo Morfeo dominaba a mi hermano menor y lo mantenía capturado entre sus fauces, intenté luchar por su libertad, mas fue en vano y con la esperada derrota fui a la cocina por algo de comer. La cocina estaba tan silente y nívea que parecía celestial pero era una travesía llegar hasta el refrigerador ya que las ventanas estaban abiertas de ambos lados y los vientos zumbaban y corrían a velocidades impresionantes; después de un gran esfuerzo logre mi propósito y además cerré una de las ventanas para acabar con el endemoniado flujo de aire. Cogí una gelatina y recogí y arregle los destrozos ocasionados por el aire, luego fui a la sala donde los rayos solares me esperaban apaciguados detrás de las persianas para darles la bienvenida y con zozobra espiaban mis pasos por la ventana.
Me senté en un sofá mientras disfrutaba mi manjar gelatinoso, bostecé de manera inapropiada y vi que las cortinas cesaban de moverse y la atmosfera se tornaba mas tropical, le di una ojeada también al reloj y casi termino con mi gelatina de la impresión. Corrí hacia los cuartos y agarre por sorpresa al sueño saliendo con la victoria entre las manos; mi sombra ya se había despertado y comenzaba a imitar mis pasos pero aun aletargados por el despertar, mi hermano menor también hizo lo propio e intentó equipar, en breve tiempo, lo que sería necesario para que este día sea un día de aquellos…
Terminamos con el equipaje cada uno respectivamente e intentando ganarla la carrera perdida al tiempo, obviamos la primera comida del día y partimos con destino al horizonte. Mi hermano y mi sombra salieron primero yo terminé de empacar ciertas cosas y tardé unos minutos en salir… antes de cerrar la puerta fui donde mis pollos, me despedí de ellos lanzándoles unas morisquetas y agregando un monosílabo peculiar, luego eché un vistazo a los cuartos y revisé ventanas y enchufes, hay que ser precavidos un accidente nunca se sabe cuándo puede pasar, y segundos antes de darme la vuelta y no dar marcha atrás, me despedí de ella; esta vez no podía acompañarme, estaba triste y con los ojos vidriosos, la calme con algunos consuelos en palabras y apacigüé su deseo con la frase ultima de la canción: “voy a partir pero he de regresar” y regresaré por ti; para no olvidar mi soledad… y cerré la puerta dejando mis preocupaciones y fastidios en casa. Los alcance a paso de atleta, aunque de atleta no me quedaba nada, y el sol ya nos brillaba en nuestros rostros llenos de ilusión y desesperación, mientras que intentábamos alcanzar el paso del tiempo.
Eran casi las ocho y la hora acordada llegaría en menos de treinta minutos, dos almas amigas nos esperaban al otro lado de la ciudad y solo esperábamos la negociación de una llamada y la presencia del ausente en nuestra partida. Después de pocos pero largos minutos abordamos el vehículo que nos guiaría al encuentro intrascendental; la congestión vehicular sobre la brea áspera de la avenida era legítimamente sofocante que al combinarse con el calor y los destellos solares sobre el rostro engendraban un mal día; sin hacer mucho caso a los avisos de la naturaleza tratamos de que el tiempo corra con algunos chistes (¿de ojo?) y porque no algunas frases soezmente celebres (sabee). Una hora y cinco minutos se habían perdido en nuestra naciente travesía y nos acercábamos a nuestro destino lentamente y a baja velocidad pero con los ánimos frenéticamente elevados y con la temperatura más alta que el mismo Himalaya.
Descendimos caudalosamente en el paradero y bajo la sombra de un puente los conocidos se habían extraviado entre los desconocidos, recurrimos a su búsqueda y luego de subir algunos peldaños, pudimos observarlos bajo la sombra y con la indiferencia cordial de un soso saludo terminaron por acercarse con sus vestimentas no menos apropiadas que las nuestras pero dignas para la actuación, al fin y al cabo todos pensamos que iba a ser un día de aquellos…
Bajamos las escaleras acelerando el paso para poder continuar dando pelea en la carrera contra el tiempo y subimos erróneamente al vehículo del zafio destino; nuestro punto de llegada estaba a casi dos horas del lugar y el camino era inestable… Solo se podía saber que cinco personajes en el carruaje del destino, en una carrera perdida contra el tiempo y con el frenético golpe de la imaginación esperaban (¿volver?) a vivir antes de morir… El carro semilleno se movilizaba no a más de cincuenta kilómetros por hora y nuestras ansias de saber que el día seria inigualable hasta un próximo verano sobrepasaban las velocidades de la luz, sin embargo las luces rojas y el conteo regresivo de los semáforos inteligentes mantenían inquietantes nuestros sentimientos y al borde de la exasperación.
Casi al llegar a la segunda hora de camino subieron dos personajes sospechosamente vestidos y sus miradas merodeaban los bolsillos y las carteras de los pasajeros, hasta que se detuvieron en uno ya desgastado por la salinidad del océano y el polvo del tiempo y en un desapercibido forcejeo un tercero bajo velozmente del vehículo y aquel pega pega fue inútil para evitar una nueva desgracia, quizás la desgracia de mis vacaciones… pocos días atrás había vivido aquella sensación de impotencia y de sentirse engañado, de espanto y de furia, de incertidumbre y de errónea certeza, pocos días atrás te había perdido y algunas horas atrás dejé de ser el mismo; sin embargo no te pude llorar, sentí ese hincón en el pecho, esa sequedad en la garganta, esa vibración en los sentidos, esa tensión en mis sentimientos pero no pude llorar, lo quise ¡lo juro! Pero no lo logré; solo un sollozo silente acompaño a mi soledad, mas ella tampoco pudo llorar. ¡Qué impotente soy sin ti!... Los segundos transcurrían y todo era muy genuino hasta que la mano tocó aquel bolsillo despojado de su virginidad y en la intimidad ambos seres sufrimos la pérdida. La reacción fue espontánea, los insultos se disparaban como los vaqueros lo hacían en el viejo oeste y las sensaciones se atolondraban como pollos despojados de sus nidos por bestias mecánicas que carcomen el pulmón del mundo.
La incertidumbre nos doblegó, la duda nos maniató y la furia nos segó; sólo la certeza de que aquel hecho nunca podrá ser desecho y de que aquel pudo haber sido un día de aquellos. Los sospechosos con las caretas de víctimas bajaron en el paradero siguiente y los protagonistas del hurto quedaron sentenciados a las miradas de consuelo por parte de los pasajeros acompañantes; sin embargo el viaje aun continuaba hacia un destino sin soledad. Cinco almas vagabundas buscando huir de la soledad en un camino lleno de sequedad. La hora que faltaba consumirse lo hizo en pocos minutos y nuestro punto de partida ya estaba a la vista y luego de discutir y regatear al mínimo el impuesto vial que teníamos que pagar bajamos desolados, medio perdidos pero con ganas de (intentar) olvidar lo malo y pasarla bien.
Caminamos una cuadra y media y dando un vistazo al lugar concluimos que aquel lugar, sin duda, no era el balneario que habíamos planeado encontrar; preguntamos a un taxista lugareño que gentilmente nos indicó y aconsejó el mejor camino a seguir para poder buscar (tratar) nuestra felicidad… ¡Aun existen personas gentiles! Abordamos dos motos que nos encaminaron y nos dejaban vista al mar y unos pasos de la playa (a unos largos pasos). Algunos callados por lo acontecido, un tercero animando el ambiente, con los infaltables chistes, y el descenso interminable de nuestras emociones. Luego de tocar diversos temas para engreír al tiempo y hacer que la caminata se digiera más fácil y adicionando a eso una sonrisa risueña, despejamos las colinas restantes de nuestras vistas y las invadimos con un horizonte infinito que separaba el mar de nuestro otro (inesperado) destino, ¿el cielo?
Nuestras sonrisas adornaban las arenas de tan concurrida playa… aquella playa llena de la arena de mis memorias y recuerdos que el mar, a veces, con sus feroces olas se encargaba de borrar, donde el sol era mi guía a un horizonte lleno de zozobra y con la misteriosa brisa que me hacia imaginarme nuevamente a tu lado. Recuerdo que no mucho tiempo atrás vinieron un grupo de “amigos” a visitar las arenas de esta playa y se llevaron más de un bonito recuerdo y un sueño bajo el mar… Mientras planeábamos donde establecernos y volver a intentar que este fuera un día de aquellos, yo y mi sombra nos miramos, miramos el mar y recordamos aquel sueño (bajo el mar). Ubicados en uno de los extremos de la playa (extremo opuesto) al lado de las peñas y a los pies de un restaurant donde no consumiríamos pues nuestras billeteras estaban como el agua del mar, decidimos por disfrutar del “verano”, del sol, playa y arena, un poco de bloqueador para más tarde poder dormir tranquilo y una pelota de simpática compañía.
Con un mixeo de juegos, con dicha redonda y con mucha voluntad olvidábamos las ironías de la vida y nos concentrábamos en ser felices, aunque sea por un instante, pero por ser felices. Nuestras emociones rebotaban como lo hacía dicho globo y las esperanzas de pasarla bien aceleraban su llegada. Luego de una hora de diversión y esperar que se reintegre el alma rezagada, continuamos con una hora más, pero esta vez, buscando y amenazando a los indomables monstruos de la playa; una que otra revolcada y entre sal y arena nuestra felicidad curtía un buen día de playa… quizás un día como aquellos.
El atardecer nos tocaba la puerta así como también nuestras tripas nos avisaban que era el momento de saborear algún playero manjar, pero aunque las ganas eran inmensas, nuestros bolsillos eran pequeños y nos dedicamos a buscar algún lugar digno de gastar aquellas escasas monedas (¿un kiosquito?) y donde podamos saciar nuestro insaciable placer. Terminada la hora del menú, llego la hora de la partida, la separación fue inminente, inevitable y hasta innecesaria pero así sucedió, y con el gringo de testigo sobre nuestras cabezas (¿chimbas?), un fuerte abrazo, las palmaditas en la espalda, las sonrisas risueñas y las frases habituales dijimos adiós a nuestros hermanos y protagonistas de este día de playa como aquellos.
Quedamos solo los tres y adquiriendo algunos bocaditos para engañar al estomago, retornamos hacia el mar, yo, mi hermano y mi sombra. La gente comenzaba a retirarse y las olas las despedían rugiendo aun mucho más fuerte, mientras que conversábamos de aquellos temas que solo se conversan cuando hay incertidumbre de felicidad y un paisaje como un día de aquellos. El sol se ponía lentamente mientras mirábamos el reflejo en el horizonte del mar y lo mirábamos con esos ojos apasionados llenos de brillo, con esa mirada sincera y profunda, con ese desdén y con esa ternura que solo aquella mirada puede retratar… y de repente te veo a ti caminando por la orilla, con tu piel de canela por efecto del sol, con la sonrisa forzada que me regalas al voltear, con los cabellos teñidos color coral, con aquel vestido que te pude imaginar y con aquel cerquillo que no podre olvidar en una carta, en un poema o en sueño bajo el mar… Buscábamos el mejor ángulo para verlo desaparecer y exclamar nuestros deseos para volver una vez más. Entrecruzamos miradas, nos despedimos del lugar y juntos terminamos con un viaje digno de contar.
Sentados en la parte posterior, pensando en mi soledad que me esperaba en mi cuarto o sentada en mi sofá, vi una vez más a través del vidrio de la verdad y rememore todo lo que habíamos vivido dicho día y algo más. Las fuerzas agotadas y nuestras emociones flácidas y antes de dormir solo me quedaba despejar aquel propósito que brotó al momento de cerrar, con una segunda llave, las puertas de mi casa… como hubiera sido, si hubieras estado aquí… y así, soñar que tal vez, éste, pudo haber sido un día de aquellos…
M.A.T.A. gracias porque eres aquella persona que nunca dejare de necesitar.
E.L.T.L. gracias porque eres aquel sueño real del tercer hermano que nunca tuve.
C.F.R.R. gracias porque eres la sombra que me respalda en mis inconcientes actos.
V.A.R.V. gracias porque en tus acronimos siempre robas sonrisas del corazon.
S.F.V.P. gracias porque en tu madurez eres el mas carismatico de todos.
J.R.M.C. gracias porque tu ausencia se desvaloro con una amistad de verdad.
martes, 15 de febrero de 2011
Un beso de San Valentin!!

Quizás mañana cuando nos veamos
en tiempos remotos ya de ancianos
en algunos sueños de verano
sin saber ni cómo ni dónde
Quiero un beso sabor a castaño!!
En una salida amistosa al cine
con un poema recitable que rime
con sinceridad o embuste
sin saber ni cuándo ni por qué
Quiero el beso que no me diste!!
Haciendo que las horas pasen contigo
en una linda tarde como amigos
guiados por el indeciso juego del destino
sabiendo que tú y yo siempre lo quisimos
Te robare un beso atrevido!!
Caminando en las arenas del tiempo
sin temores ni sentimientos
con verdaderos y falsos pensamientos
sin encontrar ningún remordimiento
Quiero un beso del momento!!
En el ocaso frente al mar
sin compromisos que me puedan asustar
antes de irme a acostar
¿pensando si esto me volvería a pasar?
Un beso te he de robar!!
Como lo hicimos el año pasado
en una fiesta, en el teatro o al costado
sin cartitas ni mensajes enviados
sabiendo que aunque no estés a mi lado
Robare aquel beso que aun no me has dado!!
De chocolate y de fresa
sobre el sofá, el colchón o encima de una mesa
con lagrimas sabor a tristeza
¿Y con chispitas de colores?
Te voy a robar un beso…
Princesa!
Escribiendo de madrugada
con una estrella en mi ventana
a la luz de una luna enamorada
con palabras lindas y malvadas
Quiero sentirte en un beso ilusionada!!
En el Día de San Valentín
con aquella canción de salserín
vestida de blanco como serafín
quiero sentirme en tus labios y
que aquel momento no conozca el fin!!
No sé cómo ni ¿dónde?
Tampoco quisiera saberlo…
No sé ni cuándo ni ¿por qué?
Que sea efímero, que sea eterno…
¡Ambos de siempre lo quisimos!
Pero si siempre lo supe sin poder verlo…
¡Sin temores ni remordimientos!
Como siempre quisimos hacerlo…
¿Volveré a amar después de esto?
Es solo cuestión de quererlo…
Y aunque nuca estés cuando ¡te extraño!
Solo quisiera volver a tenerlo…
Con estupideces escritas que camuflan un ¡te quiero!
Si algo quisiera es poder decírtelo…
¿Con chispita de sabores?
Un beso sabor cielo…
En aquel San Valentín… quisiera el regalo de un beso!!
Un beso sin fin!! ^^
G.E.D. gracias porque fuiste la distraccion necesaria para continuar en la busqueda de mi soledad!!
miércoles, 19 de enero de 2011
19 de Julio

Un amanecer para no recordar, una tarde para dejar de lado, una noche para desterrar, un mediodía para no olvidar, melodías para escuchar una vez más, una sonrisa que me hace suspirar, una mirada para volver a mirar, una figura que en mi mente quedara, un baile que me hacia llorar, esas palabras que en una carta morirán, una vergüenza que me hace enojar, una intriga que me tiene en altamar, aquellos pasos que me hacen vacilar, aquel motivo que no puedo mencionar, esa presencia que nunca se borrara, aquella fecha que será memoria de una universidad, aquel evento que en el tiempo perdurara, aquel acontecimiento que en este crudo invierno grabara y aquel 19 de julio que mi corazón para siempre guardara.
La mañana estaba ferozmente fría y el cielo prometía un día gris, el canto de mi pollo en la espera de su desayuno interrumpía mi agobiante preparación hacia el fin de mi guerra intelectual, apagué sus súplicas con unas cuantas migajas de pan y el reloj con su rostro sarcástico me decía que era el momento para decidir mi destino y atine a empacar algunos apuntes y emprender mi camino hacia el lugar donde las personas cualesquiera son convertidas en profesionales.
Camine las acostumbradas dos cuadras y mientras cruzaba el parque la duda gobernaba mis pensamientos y el olvido no desperdiciaba la oportunidad para lograr su propósito y mis conocimientos se vertían como el agua de una cascada. Llegue al paradero, lugar acogedor y de sencilla presencia pero que inspiraba un aroma de confianza; en la espera de mi vehículo opte por ojear los periódicos que se exhibían en un puesto que parecía agradable pero que nunca me agrado, sorpresa mía que al voltear encontraría una presencia que había olvidado pensar y luego de abrazos y palmaditas en la espalda e intercambiar algunas palabras cada uno siguió con su camino… destino insensato que destruyes sentimientos y arruinas emociones del más puro corazón… Llego mi transporte lo aborde tranquilamente me senté en la parte posterior junto a una ventana y solo me puse a recordar.
Un sonido estridente me despertó de generosa manera evitando que pasara mi destino… el cansancio y la preocupación me habían dominado y el sueño logro vencerme… entre fugazmente y a paso de velociraptor terminaba el interminable pasillo mantenía la mirada en el ascensor ubicándome imaginariamente en un lugar para no desperdiciarlo cuando me perdí al visualizar una silueta que sospechaba familiar… Era Ella!! Al verla sobregire y cambie de rumbo y opte por caminar hacia al cielo obviando mi cansancio porque mis sentimientos opacaban a mis sentidos y en cada peldaño una interrogante nueva resaltaba en mi pensamiento y cada vez más la confusión, el cansancio y la preocupación se apoderaban de mi. Al llegar a las alturas de mi casa del saber los nervios se sumaban al frenético acto de dominación, entre a sus habitaciones cogitabundo y con la melodía original de origen sensacional me prepare para la batalla final. Luche hasta el último aliento y después de agotar todas mis estrategias la sentencie con mi firma… me retire con la frente en alto pero con mis fuerzas por los suelos, me encontraba exhausto y solo me propuse a esperar mi prospera (difunta) actuación.
Una presencia me mantenía alejado de mi soledad y permanecía insistiéndome que lo que tenía que pasar era inminente y dicha posición me elogiaba y me desbarataba hasta que dicha conversación llego… un ser humano sensible en la profundidad de lo nuestro demuestra que solo comparte lo que parece imposible de compartir en el acto más puro de confianza y así el tema tratado de sutil importancia evoluciono a ser fundamental y decisivo para un futuro previsible; las palabras regaladas son tierna frialdad y los consejos sin experiencia calaron en ti y en mi… y quedaron indelebles como la tinta en el papel…
Mientras intercambiábamos artículos, verbos, sustantivos, adjetivos y, uno que otro, adverbio y descendíamos lentamente por las escaleras de metal aterrizamos en el primer piso, continuamos con tan amena conversación y a nuestro alrededor se deslumbraban razones por la cual debíamos continuar con nuestro propósito, razones muy provocativas y de hermoso caminar, y así llegamos a la biblioteca. Nos encontrábamos en la búsqueda de dicha personalidad bipolar y de curiosos sentimientos que disfrutaba el placer del dolor que como cualquier persona, de manera indiferente, le pasa. La buscamos entre los libros, luego subimos un nivel y continuamos haciendo lo mismo en las cabinas de internet sin tener mucho éxito. Antes de dar por terminada nuestra búsqueda, intentamos por última vez en las afueras junto a la naturaleza y en compañía de las banquitas blancas, nos sentamos a esperar (¿esperarla?) y al fin llego!!
Con su inoportuna presencia tuvimos que demostrar interés y escuchar con precaria voluntad las palabras que dibujaban verdades conocidas pero difíciles de creer, mientras nos empachábamos de palabras y sermones repetitivos, la vi venir… con su sencillo y elegante caminar, me cautivo… con sus tiernos zafiros, me desubico… con su risueña sonrisa, me hizo temblar… son su cabello de ángel, me enloqueció y con su mirada picara y pueril puesta e mi, volví a soñar que nuevamente me podía enamorar… ¿y me volví a enamorar?
Se estableció a dos metros de mí, solo nos separaba una solitaria banquita blanca, que luego dejaría de serlo, mas esos dos metros parecían inalcanzables de traspasar, una fuerza inhumana e indescriptible me mantenía alejado de mi destino… quería hablarle, contarle lo linda que estaba, decirle lo mucho que me gustaba, susurrarle cositas bonitas al oído… pero me entumecía el saber que ella despreciara e intento mío de conocerla; la compañía más cercana a mi corazón se gozaba de mi sensible y embarazosa actuación y la otra persona disimulaba no entender lo que ambos tramábamos… minutos que arden en las agujas de un sosegado reloj, segundos efímeros que tergiversan el inoportuno futuro, palabras que se lleva el viento, promesas que se mantienen en silencio, la nota que ser perdió en el tiempo en una memorable fecha de invierno… nos desentendimos del momento y logre hacer que me ayudara en mi proeza, se apiado de mi e invento palabras para revalorar los desgastantes y coloquiales versos que se grabo en ese papel… y me comprometió al decir: ahora ve y dáselo!! Yo le devolví la mirada con gesto de ironía e insatisfacción y entendió que mi vergüenza era general y que mis sentidos se nublaban en torno al eje del lugar, ella!
Luego del debate audaz e intrépido que se manifestó a metros de mi objetivo, llegamos a una conclusión, al nuestro parecer estúpida pero a su vez la más inteligente que se nos pudo ocurrir… ¡que lo entregue el!… un alma errante por el mundo aun desconozco su verdadera postura para con sus amigos, si es que en verdad los tiene, la conveniencia y el facilismo son sus dogmas de fe y su apariencia es mas asombrosa ante los ojos de los que conocen la monótona relación entre él y su disparatado paso al caminar; de todos modos él era la única y última oferta que el destino me brindaba para llegar a ella. Se lo dimos junto con las instrucciones que nunca siguió, e hizo el escándalo más vergonzoso que he recibido en el presente año… Hey yo también me avergüenzo!!... y no como tú crees ni como los demás hacen, mi forma de avergonzarme es única e irresistible y más aun cuando mi mente accede a los sentimientos estúpidos que emana este musculo inalcanzable en el centro de mi pecho… un corazón enamorado, una mente ilusionada, un joven desesperado, un ser avergonzado, y yo, el olvidado… Con las miradas de sorpresa, las sonrisas de intriga, las palabras de lo imprevisible y el dedo índice que señalaba a la vergüenza en persona que vestía una polera verde, un jean desteñido y zapatillas blancas, el sol dejaba de existir un 19 de Julio.
Luego de alejarme de lo que más quería y sentirme un tierno idiota… recordaba que no era la primera vez que me sentía así!... dos años atrás algo similar me había sucedido solo que aquella vez la luz de la luna se oculto para siempre!... Segundos más tarde llego sorprendido y con una mueca burlona, evitaba carcajear por el estado en que me encontraba, sin embargo; la felicidad y la mofa nos vencieron una vez mas y nos echamos a reír de lo ridículo de mi actuación… jaja… Llego el momento de partir y le dije que me acompañara a la puerta, accedió mientras me abrazaba singularmente y en aquel acto salió a la luz los consejos, las palabras, los momentos, las rizas, las indirectas y las travesuras que compartíamos.
En el paradero, en la espera de alguna movilidad predispuesta a levarme hacia mi hogar, continuábamos compartiendo experiencias, mas el tema ahora se centraba en los momentos embarazosos para con ellas. No duro mucho para lastima y suerte de ambos y no pude desperdiciar el transporte que se asomaba tranquilamente por la carretera. Lo despedí con un abrazo y le agradecí con esa palmadita en la espalda y con la frase involuntariamente famosa: con fe!
Sentado en el flanco derecho del autobús con la mirada fija en un desfigurado horizonte y con mi rostro reflejado en el cristal, seguía ahogándome en la misma pregunta: ¿si esto pudo haber sido de otra manera? Mientras lo realizaba en un silencio sepulcral porque no quería compartir con los pasajeros mi estúpida fachada de inverosimilitud entre la realidad de la vergüenza y el ilusorio encanto del amor. El vehículo no perdía ni un segundo y hasta al tiempo era perdedor en esa insólita carrera, las ráfagas de viento reinaban con ferocidad en el interior de dicho transporte y el chirrido de las llantas al frenar acompañaban disparatadamente a la música del conductor que amablemente compartía con nosotros (hubiera agradecido que no fuera tan amable) melodías retro que nunca pasaran de moda con letras que describían mi avergonzado vivir en un 19 de Julio.
El cobrador anunciaba en voz alta que mi destino había llegado y el paradero con los brazos abiertos me esperaba. Baje rápidamente y entre bocinas y luces bicolor fui premiado por el saludo de mi mística pero dulce madrina desde su balcón, con una sonrisa, un gesto con la mano y un hola que resultaba fácil leer en sus labios y me fui con mi soledad cruzando la avenida, con mi paso sin ritmo pero algo acelerado emprendía mi camino de regreso a mi hogar, recorriendo la misma travesía que horas atrás había conocido. A la mitad de aquel parque nostálgico y mágico, con melodías rítmicas sobre mis oídos, algo me llamo la atención y me detuve lentamente… Dos almas que sienten lo mismo, dos corazones que forman uno solo, dos seres que se aman en algo mas allá del amor… Mire lo que ocurría sin mucha importancia, luego atraído por los detalles me detuve a observar lo que estaba pasando y puedo afirmar que dicha imagen congelada en mi memoria sería imposible de olvidar.
Quizás para muchos sea insignificante, pero lo que vi retratado en esos pocos segundos me bastó para poder darme cuenta que en la vida lo que más nos une es el simple hecho de ser lo que en verdad somos. El tenía los ojos cerrados y respiraba con una suavidad y una tranquilidad comparables al amanecer del campo en tiempo de primavera, a su lado estaba otro acompañándolo en sus últimos momentos, acompañándolo en su agonizar lento, en su camino hacia el otro mundo y aunque era inminente su partida permanecía allí con su infatigable persistencia en hacerlo despertar y hacer que recobre la voluntad para juntos poder mirar por última vez el gran astro brillante que era opacado rápidamente por nubes voluptuosas y amorfas y de un triste color cemento. Me asome enamorado de tal actitud y a pesar de mi posición no guardaba la distancia requerida para dicho acercamiento, el miedo no lo hacía vacilar; me miro, primero con miedo y tristeza en sus ojos, luego solo con tristeza y desesperación y la última mirada era de petición de ayuda… quería que lo ayudara, yo quería ayudarlo, pero ambos sabíamos que era inútil, el destino ya lo había decidido y nosotros solo podíamos agachar la cabeza y aceptar la mala voluntad del desgraciado…
Quizás no entendía que el momento de su fiel compañero había llegado, tal vez lo entendía pero no quería aceptar, solo sé y ambos supimos, en ese momento, que la impotencia mezcla muy bien con las lágrimas y si a eso se le añade unos tragos de licor barato es muy reconfortante… quedé embebecido un par de minutos, quería poder ayudarlo aunque sabía que era inútil, deseaba una oportunidad para ser su apoyo y cuanto más me acercaba me miraba con esa melancolía en los ojos y con su rostro sin emociones me decía: ayúdame!!
Supe que esa actuación no sólo era por instinto animal, sabía que había algo mas, ese pobre e indefenso animal bípedo que se postraba al lado de su compañero acompañándolo en su efímera agonía, ¿acaso no es ese el acto más humano? Es imposible describir lo que sentí en aquel instante, me sentí incapaz, me sentí inútil, me sentí miserable al solo poder contemplar su honorable actuación y el triste final; ahora me siento de la misma manera al no saber que palabras usar para compartir lo que viví… quizás amor podría ser una de ellas sin mucho que pueda encajar… me retiré cabizbajo y meditabundo y con cada paso se me entumecían las piernas al pensar… Él y su compañero, quizás un amigo, un familiar tal vez, o su complemento, en el medio del parque invisibles a todos los demás, gobernado por la desesperación y embriagado por el dolor de una perdida, solo los dos!! Y así hubiese gritado, los oídos sordos de los transeúntes hubieran dejado en silencio su grito y en el olvido su sufrimiento, pero éramos tres y la cosa no parecía cambiar, la gente me miraba, luego los miraba, me volvía a mirar y seguía su camino no sentían lo que nosotros sentíamos… Que solo nos quedaba lo que dictaba el destino en su ineludible profecía.
Me mantuve en trance por unos segundos y continúe caminando sin saber cómo, porqué o para dónde iba, una bocina me hizo pisar tierra y los gritos, con saludos no tan bienvenidos a mi madre, de un conductor furioso me volvieron a mi realidad. Cruce frenéticamente la calle para apagar su enojo y continúe con mi camino de regreso a casa, traspase la reja que había sido colocada para evitar el trabajo de nuestros amigos de lo ajeno, ( nunca cumplieron con eficacia su misión) y luego del saludo respectivo al vigilante y unos cuantos pasos más llegue a la puerta de mi domicilio, busqué la llave parsimoniosamente, puesto que no quería sudar, y al encontrarla la extraje cuidadosamente, ya que no quería botar ningún lapicero ni hacer escándalo con mi llavero, antes de introducirla en el agujero respectivo y cumplir con el propósito de cualquier llave la observe… Algo mohosa, vieja, con el tiempo como verdugo, decolorada y con un aromático olor a hierro, doblada en la punta y con sutiles raspones a los costados… Y la introduje haciendo movimientos en zigzag y dándole la vuelta se escucho el clic del seguro de la puerta y sólo me quedo entrar. Subí lentamente las escaleras ya que mi humilde morada quedaba en un segundo piso me acerque a la puerta repetí el mismo paso que hice frente a la puerta del primer piso solo que esa vez use una llave distinta y realice dicho acto por segunda vez… Porque esa es la misión de una llave ¿verdad? Abrir puertas, a veces se usan en caso de defensa pero su misión principal es abrir las puertas al mundo; cualquier puerta dependiendo de la llave; ¿encontrare la llave necesaria para poder abrir la puerta de tus sueños y encontrarnos todas la noches en ellos?, ahora esa es mi misión encontrar la llave, porque ya te encontré a ti!!... Al entrar el genuino sonido de la puerta, el revoloteo de mis pollos y el sonido de la secadora que terminaba con su tarea doméstica.
Deje mis apuntes en un lado del sillón, cogí una copa agregue unos tres dedos de un whisky etiqueta negra que mi papa poseía y tres cubitos de hielo para amenizar la amargura del alcohol y me senté en el sofá, me acosté hasta llegar a echarme por completo y descanse mi cabeza sobre un cojín… Segundos más tarde con la mirada perdida en algún rincón de la casa, cerré los ojos y una lagrima de fe corrió por mi mejilla hasta morir en mi cuello y en ella se evaporo todo lo que sentí por vos!!... y quede dormido.
E.M.C.V: por ser aquella persona que me mantiene lejos de mi soledad!! ¿gracias?
F.... porque aunque no te conozco, se que quiero conocerte y por aquella opinion a futuro que deseo escuchar, gracias!!
P... porque aunque nadie se de cuenta yo siempre estare ahi... y aunque el destino asi lo eligio... se que esto quedara en nosotros para siempre!! gracias por enseñarme lo que en verdad son los sentimientos!!
FIN
