lunes, 8 de marzo de 2010

Recuerdos antes del ayer


Fue un día de Marzo, el sol exponía sus atributos abrasadoramente y un viento sigiloso característico de las tardes otoñales de Lima nos acompañaba en nuestro caminar… caminar al lado de mi soledad.


Recuerdo aquellas páginas, de ahora un antiguo y recordado escritor, que con fineza de escultor subrayaba cada palabra o frase interesante, desconocida o inquietante para mi único (¿acaso extraño?) estilo de vida.


Memorias son los escritos en la parte final de un libro de autor desconocido pero de interior muy acertado y que pocas personas como yo lo habían leído. Era pequeño de imagen algo mítica e intrascendente en su tapa, pero de titulo misterioso y cómplice, como la mirada de dos amigos que ocultan sus travesuras colegiales ante la interrogante del maestro.
Estaba sentado en la repisa del pabellón de un tercer piso de un edificio en construcción y de moderna infraestructura, si no me equivoco era una universidad, mas no era a la cual yo pertenecía y desconocía en casi toda su totalidad a sus habitantes y aposentos; no obstante esperaba algo y a alguien…


Me asome por la ventana y logre observar a la gente que cotidianamente recorría las calles molineras, un parque de imagen acogedora entre las calles Ayacucho y Moquegua y dos figuras humanas que simpáticamente e intercambiando sonrisas hacían empanaditas por el jirón Nazca y pensaba: ¿cuándo será el día que haga lo mismo con mi soledad? … pero los aplausos y las melodías jubilosas de la música contemporánea del aula 304 me retornaban al mundo y espantaban mis ilusiones y sólo recordaba que en dicho salón se encontraba ella.


A lo lejos se apreciaba un prestigioso y exquisito colegio que al juzgar por su apariencia solo eran habilitados de ingresar gente con poder económico, los rayos del sol segaban mi visión pero hacían hermosa todas las cosas… observaba al horizonte color ámbar intenso y a las nubes con sus esponjosas formas y el cielo despintándose por el atardecer e imagine y me pregunte: si esto, ¿podría ser esto de otra manera?…pero dos pollos en las ramas de un robusto y genuino árbol y con unos cantos sin ritmo me hacían compañía en la espera de mi soledad.


Sé que ella nunca pensó en mí, o quizás raramente lo hacía; pero yo nunca hacia algo sin pensar en ella… contaba segundos, minutos, horas para poder volverla a ver, a pesar de que sabía que era algo extraño (¿trágico?) tenerla tan cerca y a la vez tan lejos.


Y seguía esperando esta vez acompañado, además de los canticos rústicos y sin melodía de los pollos del parque, de presencias juveniles que esperaban con zozobra o con desgano o con ansiedad, algunos conversaban, algunos sonreían, otros con rostros de preocupación, pero yo sentado pensando en ella y escribiendo para ella (aunque sé que tal vez nunca lo lea) y así seguía esperando a mi soledad.


El corredor estaba lleno, sin embargo a pesar de estar con tanta gente a mi alrededor yo estaba solo, teníamos mucho en común, pues esperábamos algo (¿alguien?), pero yo me sentía solo y sólo pensaba en soledad.


Luego personas abandonaron algunos con prisa y otras con fastidio el aula 304 y ese salón se quedo sin soledad… pero la perdí de vista y pensé que no me vio (¿no quiso verme?) tuve que realizar una llamada y escuche la voz de mi soledad y así pude recordar que mi soledad me había abandonado (¿para siempre?).


Recuerdo como si fuera ayer… aquellas ovaciones en las cuales compartía con mis compañeros de colegio y que nuestras gargantas se secaban de tanto gritar y cantar y corear a voz en cuello y así la pasamos muy bien… ese día lo volví a vivir y si no fue con mis amigos y el equipo de mi colegio… fue con un grupo de personas a las cuales al final admire su devoción para con los jugadores…una vez mas en un coliseo que desconocía pero poco a poco, como quien conoce a una nueva persona, fui escudriñándolo desde sus cuatro esquinas y me fue familiar; estaba acompañado de mi soledad y a pesar de intercambiar varias frases y palabras y hasta quizás algunas sonrisas, me sentía con la misma soledad que conocía tiempo atrás.


Un sonido estridente y algo ensordecedor me conmovió de sobremanera y quizás algunos sollozos se me escaparon al evocar recuerdos tan agradables en mi mente y en mi corazón… ella también a veces se emocionaba y al compas de la hinchada gritaba sin cesar, raros momentos que conversábamos aprovechaba para narrarle mis vivencias colegiales y transmitirle mis emociones pero mi soledad nuevamente me ganaba, como generalmente lo hacía desde que estábamos en el colegio y yo no tenía más remedio que caer rendido ante sus designios.


El sol se ocultaba parsimoniosamente mientras que la alegría incrementaba y la emoción me gobernaba con ímpetu y determinación…ella aun se mantenía alegre y emocionada con las victorias que le regalaban su equipo y con las jugabas que hacían hermoso ese deporte y a pesar de que muchas chicas que nos acompañaban eran bellas y de figura esbelta, para mí era imposible fijarme en otro ente k no fuera mi soledad, solo pensaba y miraba y respiraba y vivía por mi soledad.


Empezó la cuenta regresiva y las voces en coro surgían melódicamente mientras que el reloj disminuía en su recorrido al compas de que el fin llegaba… pero el reloj de mi alma aceleraba el paso y notaba que mi destino estaba cerca y que mi final era premonitorio e inane y cada vez que la miraba ella me correspondía la mirada con aquella simpatía que hasta el día de hoy no encuentro otra mujer que posea esa mixtura de picardía y sinceridad en tan dichosa mirada… que dichosa eres que por esa mirada me conviertes en un ser orate en tus regazos así es la mirada de mi soledad.


Salíamos acompañados de mucha gente pero seguía solo con mi soledad y a pesar de que caminábamos e intentábamos conversar juntos, otra vez recordaba aquella primera vez en que fuimos a tomar un café y sentía que vivía momentos que serian históricos para mi… pero la noche nos acosaba y teníamos que irnos, cruzamos ágilmente la avenida y con un poco de suerte encontramos un transporte vacío a medias, pocos momentos fueron los que estuvimos de pie, luego me senté con mi soledad y nos avasallaron los estúpidos momentos de silencio en la cual compartíamos miradas y luego las fijábamos en direcciones contrarias mirando cualquier cosa menos lo que, en realidad queríamos ver y a su lado me sentía un Don nadie mientras k ella lo era Todo y era inextricable esa aleación de sensaciones entre la impotencia de decir lo que quería que oigas y escuchar lo que quería oír y la frustración de encontrar una respuesta equivoca en mi terca, fría, hermosa y dulce soledad.


Ahora han transcurrido casi 2 años (¿dias?) de lo acontecido y relatado tiernamente (¿tristemente?). Tal vez ahora si soy Alguien que intenta volver a volar lejos hacia el horizonte y renovar su futuro e iniciar un nuevo destino y olvidar aquel pasado inolvidable que le toco vivir en un mundo de realidades adversas y emociones grises al lado de mi soledad.


¡Te quiero Soledad!
J.R.M.C. gracias porque desde tu perspectiva levantas sueños e ideales que quieren vivir en la esperanza.
L.L.N.G. gracias por tus palabras y tus parrafos llenos de sabiduria y entendimiento.
D.A.A.H. gracias por tu sinceridad y tu franqueza al decir las cosas con tu tierna frialdad.
C.F.R.R. gracias por que compartimos lo mismo desde adentro.
L.M.V.C gracias porque en tu ser transfiguraste a la persona que da color a todos mis sueños.
Gracias a TI por ser como eres (¿mi soledad?) y gracias a mi por ser lo que soy cuando estoy a tu lado...un Don nadie.

1 comentario:

  1. cada letra.. cada palabraa las entendi... me trnspOrte al mOmentO indicadO i entendi.. nO es dificill ay k seguirr... kOmO lO dijiste... vamOs aii.... te kierO un huevO ermanO

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