
Levanto la mirada y veo un cielo; y volteo a mirar a la luna que recorre mi afónico pasado, miro también a las lunas que se empañan con la calidez de un pensamiento, ahora miro los faros como guías a un indefinible destino, veo también un foco pequeño y extinguido por el tiempo que parpadea con intenciones de volver a ser útil; y regreso la mirada al cielo.
Veo un cielo oscuro, denso, misterioso y eterno; con muchos brillos insolubles que parecieran cambiar de color, una perla incrustada que despide un resplandor inusitado en donde esconde secretos sin sentido y mentiras razonables; y vuelvo a mirar a la luna.
Observo cómo me observa la luna, como me devuelve esa sátira mirada sin profundidad, como si fuera ella el espejo de mi alma y me sigue mirando con todas sus curvas y su legitima redondez, con su particular forma de esfera albina, como si estuviera hecha de nieve, y con su húmeda violación de mis recuerdos; y miro también a las lunas.
Miro el llanto trágico y silencioso de las lunas, empañándose con el vaho de mis pensamientos y el suspiro de mis sueños; hoja de cristal de fortaleza envidiable e impenetrable a los sonidos, que herméticamente proteges del susurro glacial de los andes al ser incompleto que llevas en tu interior; y miro ahora a los faros.
Faros que deslumbran mi mirada como un destello solar y que iluminan las puertas donde residen mis amorfos anhelos, que guían a la conclusión esperada de mi indefinible destino y que invitan el recorrido de rutas agradables que yacen sin sentido, sin embargo; son faros mentirosos que tergiversan caminos que nunca llegan a roma; y veo un foco consumido al final.
Ambos nos miramos y no sabemos qué decir, yo parpadeo pero no le quito la mirada de encima, el titila e intenta dejarme ciego sin llegar a conseguirlo, lo vuelo a mirar y me entristece, siento que es parte de mi, que soy yo reflejado en un acto no diferente al de permanecer en este juego, parpadeo lentamente y bostezo con genuina avidez para ganarle al sueño, y veo ahora a mi corazón que intenta gritar en el silencio de un ser que se ha convertido en un pequeño y casi extinto foco; luego lo vi apagarse y volví la mirada al cielo.
Ahora veo un cielo ceniciento, sin vida, ahogado por la contaminación y recubierto por un colchón de nubes que ponen final a los destellos de colores… y volteo a mirar a la luna y esta triste y solitaria; ella me mira y me nota de la misma manera, compartimos miradas picarescas y una que otra sonrisa, con los ojos puestos en ella y la mente soñando una realidad efímera e intrascendente y mi corazón parpadeando a punto de apagarse por completo caigo rendido en el seno de Morfeo y cierro los ojos y la vuelo a mirar o quizás sueño que la estoy mirando, esos ojos miel de oro… esa sonrisa orquídea glaseada… esos gestos inigualables y… la vuelvo a mirar mientras escribo esto, pero es un sueño!!
…Un viaje de emociones... un viaje muy singular... un viaje espectacular... un viaje para olvidar?? no lo se... solo se!! Q ese viaje me hizo volver a soñar!!
L. Y. gracias por la ausencia a la noche del destino.
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